Los Anteojos del Tata http://www.losanteojosdeltata.com.ar Diario digital dedicado a las noticias de Actualidad, Turismo, Cine y Salud. <![CDATA[A LA CAZA DE LOS DÓLARES | 19/01/2012]]> http://www.losanteojosdeltata.com.ar/noticias_detalle.php?id=1203 Más allá de los falsos índices a los que nos tiene acostumbrados el INDEC, como por ejemplo, los de la pobreza, indigencia, inflación, etcétera, hay datos que la administración K informa y que son ciertos pero no dicen la verdad, como es el caso del Banco Central de la República Argentina.

Cuando anuncian el record de dólares en reserva, no explicitan que más de la mitad es deuda u obligaciones contraídas y, por lo tanto, no son reservas de libre utilización. No nos olvidemos que resulta muy sencillo incrementar dinero emitiendo deuda para ello.

Las cifras oficiales del Banco Central son en verdad alarmantes. En 2011, el circulante del dinero culminó con un incremento del 31% interanual. El crédito al sector privado constituyó el principal factor de expansión monetaria, con un incremento de 49%, combinado con una asistencia financiera del Banco Central al Tesoro que duplicó la del año previo. Ahora bien, ¿qué puede esperarse para 2012? El programa del Gobierno Nacional plantea un crecimiento similar de la emisión monetaria convalidando un piso de inflación alta que, combinada con un tipo de cambio promedio de $/USD 4,62, seguiría dando lugar a un nuevo año de elevada inflación en dólares. (1)

Por Enrico Udenio

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<![CDATA[LA ILUSIÓN DEL ESTADO DESEADO | 28/12/2010]]> http://www.losanteojosdeltata.com.ar/noticias_detalle.php?id=1134 Apenas cumplidos mis 18 años de edad ingresé a la Facultad de Economía y, al poco tiempo, quedé fascinado con la doctrina marxista. Cuanto más la estudiaba, más me convencía de estar ante un sistema que liberaría al ser humano del consumismo y la presión competitiva que imponía el capitalismo, y que le brindaría una mejor condición de vida. Mis padres, que eran lo que podría llamarse apolíticos, me escuchaban con atención pero sin emitir palabra. Un día, mi madre rompió su silencio y me habló de los miembros de nuestra familia que no habían podido, como nosotros, dejar Rumania, mi país de nacimiento. Mis padres, mi hermano y yo, por ser italianos, habíamos logrado salir, no sin esfuerzo, a fines de la década del 40, pero el resto de la familia no tuvo la misma posibilidad porque el gobierno comunista se lo impidió.
Mi madre me entregó las cartas en las que nuestros parientes daban cuenta del sufrimiento, la censura y sensación de esclavitud. Aún recuerdo algunas líneas: “no manden nada dentro de las cartas porque no lo recibimos ya que las abren (…) “nos han castigado porque Agop (el marido y jefe de familia) se negó a afiliarse”, son apenas pequeños ejemplos de la desesperación y tristeza anidada en ellas.
Fue entonces que comprendí que una cosa podían ser las teorías y otra muy diferente llevarlas a la práctica.

Por Enrico Udenio

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